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lunes, 5 de abril de 2010

En el lado de la vida...




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PD: He vuelto, necesitaba un buen trasplante y lo obtuve.

sábado, 12 de diciembre de 2009

En la tierra de nadie

En la tierra de nadie parece que no existe la complejidad, parece que la historia es simple, guerra y relaciones humanas, el cóctel necesario. Sin embargo hay más, una crítica social y un engaño contenido.

En la tierra de nadie es necesaria la convivencia, donde no hay ventaja para ninguno de ellos, donde el sufrimiento es equitativo. Allí donde cohabitan (durante unas larguísimas veinticuatro horas) Ciki, un experto guerrillero del ejército bosnio, y Nino, un asustadizo y novel soldado de Banja Luka que pertenece al ejército serbobosnio. Ellos dos hasta que “resucita” Cera, que se verá obligado a mantenerse tumbado en la trinchera, a riesgo de la explosión que acabaría con estos tres individuos, con estos tres antihéroes. Prisioneros en las garras de la guerra.

En la tierra de nadie parece que podemos jugar, burlarnos, ironizar y reírnos de y con la guerra, el antibelicismo en un film bélico (como en Senderos de Gloria), pero ni siquiera ésto evitará que nos sintamos invadidos por la tristeza y el dolor, por el remordimiento del ser humano.

En la tierra de nadie se refleja la realidad periodística, el complejo de buitre que ahonda a estos profesionales a buscar a sus víctimas en la carroña, a venderse y mentir en pos del titular, de la entrada en directo en prime-time. No importa la víctima, sólo importa la noticia.

En la tierra de nadie (como ocurrió realmente) no exclusivamente Serbia controla la guerra, dos países cometiendo atrocidades, una discusión y un veredicto forzado, ¿quién empezó la guerra?, el prisma de la objetividad en duda, como en cualquier conflicto. Y por encima de todo, una señalización, que no una acusación. Un dedo que reconoce a un organismo culpable, la cobardía del que debe erigirse en juez. Los cascos azules en plena manipulación de información y en plena dejación de poderes.

En la tierra de nadie, como para Joe Sacco, la neutralidad no existe. Como textualmente dice Marchand en la película, no hay neutralidad ante el asesinato, no hacer nada por impedirlo es tomar partido, no es ser objetivo.

En la tierra de nadie no hay nada más interpretable que lo que dice su director. “Me acuerdo de los extraños sentimientos que tuvimos cuando comenzó la guerra de Bosnia, cuando podías ver el agujero negro de una bala en una pared o un cráter causado por un obús en medio de un campo. Imagina que alguien sobreimpusiera una fotografía en blanco y negro sobre un cuadro de Van Gogh y de esa forma podrás entender lo que uno siente cuando ve algo así. Esa falta de armonía provocaba una especie de shock visual. Te hacía sentir desgraciado y desamparado. Este shock es lo que he tratado de mostrar en mi película. Por un lado un largo día de verano y por el otro, los seres humanos y la negrura de su locura”.



No Man´s Land - 2001 - Director: Danis Tanovic - Producción bosnia.

sábado, 8 de agosto de 2009

Por eso nunca es tarde

Hay rivales duros, enemigos acérrimos que plantan sus armas y parecen ser infranqueables, y su imbatibilidad crece progresivamente. No podemos hacerlo, la mayoría nos rendimos ante ellos, se alzan de forma tiránica y nos embisten sin compasión, dándonos a creer que no es posible. Y sin embargo, ellos (mejor, llamemosle él) sabe que simplemente es cuestión de voluntad y de amor, que cualquiera puede levantarse de esa especie de estado alpha en el que se encuentre y mover un dedo, un simple dedo, para vencer al temible oponente.

Ese es el tiempo, nuestro peor enemigo cuando queremos y un mero trámite cuando no. Puede que ahí resida el optimismo, o al menos una parte.

Por eso Alvin Straight decide emprender ese viaje sin compañía y en ese cortacesped del 66, por eso no importa por qué se ha peleado con su hermano ni desde cuando. Por eso es capaz de recorrer esos 600 kilómetros a pesar de sus damnificadas caderas y su poca visión. Por eso a Alvin no le importa tener 73 años. Porque no le teme al tiempo, le teme a la guerra, le teme al alcohol, pero no al tiempo. Por eso Alvin sólo odia temporalmente a la vejez, sólo en aquellas veces en las que recuerda que fue joven.

Y por eso Carl Fredricksen decide no largarse a aquella residencia, por eso sufre esa transformación y empieza a comprender que nunca es tarde, que los sueños siempre pueden ser cumplidos y que siempre hay una aventura más. Por eso Carl sigue queriendo a Earl, y aún así termina renunciando a lo que tiene que renunciar. Por eso Carl, aún teniendo también 60, 70 u 80 años, un bastón como Alvin, y la cadera destrozada, como Alvin, es capaz de “despegar” de la monotonía y de arrastrar una casa en un montañoso terreno venezolano.

Por eso Alvin y Carl hacen esos líricos e inverosímiles viajes, porque son dos tíos con orgullo y sobre todo sin miedo. Bueno, por eso, y por amor, porque no importa que el destinatario de sus profundos sentimientos sean o su hermano o la mujer de su vida, lo que importa es la demostración de que el amor sí existe.

Por eso “Up” y “The Straight Story” son más que dos películas o que dos historias, porque hablan de la soledad, el cariño, el amor, la amistad, la verdad y todo lo que de verdad deberíamos abarcar en este puto mundo.

Por eso el cine no es que pueda ser literatura (como hablábamos un amigo mío y yo), es que el cine puede ser la vida.


domingo, 19 de abril de 2009

Luz en el bosque

A veces tendemos a basar demasiado nuestras opiniones en las expectativas que se nos ofrecen, el producto es anunciado de una manera y sus posteriores prestaciones no nos resultan válidas salvo que se rijan por los criterios anteriores. Desaprovechamos conceptos más noveles por falta de originalidad.

Y obviamente cuando el producto del que se habla se basa tanto en el contenido puro estas evidencias se multiplican, somos influenciables por naturaleza y la opinión ajena y el comentario a desdén nos afecta en demasía.

A lo que voy a groso modo, es a dar primeramente un consejo (si se me permite) introduciéndonos en una vertiente concreta a la hora de evaluar tal concepción, el cine, no informaros mucho de una película antes de verla, y ni mucho menos fiar la idea de un film por un trailer de dos minutos.

Y es que ésto ocurre principalmente con un largometraje tremendamente infravalorado, El Bosque (The Village), una obra que no deja indiferente, que aprecia el que disfruta de su visión sin tener en cuenta su forma de exposición, y que no gusta al que declara que esperaba “una inteligente película de terror”, a pesar de que no falte suspense en cualquier escena rodado por el gran Shyamalan.

Y es que la grandiosidad de El Bosque no radica en nada de eso, estamos disfrutando mientras la visionamos de una historia que no está relacionado con el miedo físico, con el terror puramente dicho, sino con el poder del miedo, con el sentimiento que ha movido a miles de civilizaciones a lo largo de la historia a tener siempre un mecanismo activo para evadir la realidad, no afrontar los hechos y esconderse en una capa de diversas excusas que nos marcan de siempre. The Village es un viaje histórico contenido, una parábola que nos mostrará nuestro temor más antiguo, el temor al futuro, y la cobardía, y la protección, y el liderazgo. Valores del ser humano reflejados a la perfección en una fábula, un cuento que podría haber quedado para la historia del cine y que derrocha lirismo y poesía por los cuatro costados.

Además, no hay que olvidar el ambiente que rodea la película, y su magnífica obra sonora, obra del gran James Newton Howard. Disfrutadla aquellos que no la conozcais, la primera visión del film es impactante.

lunes, 16 de marzo de 2009

The Wrestler

Relato de un perdedor que en alguna ocasión pudo haber ganado. Disyuntivas azarosas, retornar al dulce fracaso o mantenerte en la triste línea de la vida. Poder seguir soñando tristemente que alguna vez fuiste alguien que pudo ser admirado, o no ser más que uno más de los abominables soldados de la vida. Cambiar sin modificar tus sensaciones o mutar en plenitud, pero involucionando, siendo todo aquello que nunca quisiste ser, sin importar cuales sean las circunstancias, huyendo hacia la cordura pasando por la estación del hastío y la sinrazón. Abrazar esas laceradas heridas de guerras, no tanto ya sus cortes, no tanto sus múltiples golpes, más bien sus sempiternas marcas en el alma, donde la cicatriz puede ser más larga que el perímetro de su figura. Seguía martilleando su cuerpo, a ritmo de Guns and Roses, deshojando sus melancólicas penas en un sensual baile, la primera psicóloga stripper, no todo es lo que parece.

Y como tantos otros, ha de errar para afinar con posterioridad. Captará tan rectilíneo camino, pero hay veces que para llegar es más fácil la senda curvada. Afortunadamente podrá volver atrás en sus pasos, tomará el camino que si antes fue un dulce fracaso, ahora será un triunfo donde éste no se verá acompañado por ningún adjetivo. Será ahí donde volverá a sentirse él mismo, a veces abandonar determinadas funciones típicas para retomarlas no hacen más que fortificar la muralla, dar la última puntalada.

Por eso The Wrestler no es más que la crónica de uno de nosotros, la historia de un luchador que combatió eternamente.

Magnífica por ser el cómo llevar una línea narrativa sin titubeos, y si uno acaba escuchando tras el plano final a Bruce Springteen termina adorando esta humilde y sorprendente producción.

Larga vida a Randy “Ram”.

jueves, 12 de marzo de 2009

Kevin Smith y Superman Returns

Últimamente hemos monopolizado mucho Patociencia con nuestros escritos, paranoias y pataleos, dejando un poco de lado el resto de estúpideces para las que concebimos este blog (y que todo buen blog ha de tener), como el cachondeo puro y sano, o las mismas letras de verdad. Así que hoy vamos a reirnos un rato, y para eso os traigo uno de los vídeos más graciosos que he encontrado por internet.

Para que os ubiquéis, se trata de un vídeo de Kevin Smith. Este pollo es un director de cine "independiente", padre de obras como “Clerks”, “Mallrats” o “Dogma”. Por lo visto este pollo estuvo a punto de formar parte del proyecto "Superman Returns", pero se retiró a última hora. Este vídeo se trata de una conferencia dada por este caballero en una universidad, en la que un chaval le pregunta si esa decisión de abandonar el proyecto fue suya o de Tim Burton. Entonces, surgió la magia.

El vídeo es MUY LARGO, dura unos 20 minutos, así que es poco probable que os lo traguéis entero. Yo os recomiendo que si no tenéis mucho tiempo libre, lo veaís en dos partes. Pero que esto no os eche atrás. Es más, os propongo un reto... Intentad verlo cuatro minutos y dejarlo sin terminar... ¡¡Disfrutadlo!!

viernes, 9 de enero de 2009

7:35

Alentados por el estreno y la más pura de las novelerías, es inevitable que no dejemos de pensar en temas atractivos para rellenar este humilde espacio. Sin embargo, debido a la situación de los exámenes de Enero (queda demasiado) aún no tenemos tiempos de colgar textos propios (no me he equivocado, no hay suficiente nivel de procrastinación para dedicarse a la escritura en vez de al arte del conocimiento jurídico, en mi caso claro).

Que menos entonces que mostrar nuestra pequeña parte ociosa, y consideramos que cultural, a nuestros lectores (me temo que no muchos). La temática elegida en esta ocasión: cine. Objeto: un corto, concretamente 7:35 de Nacho Vigalondo, el director donostiarra sorprendió en 2003, consiguiendo inclusive una nominación a un Oscar (sin que ésto signifique, claro está, que éste sea el porqué de su calidad, no hay más que recordar Shakespeare in Love, ¡buaj!) mostrando un anti-musical, una sátira simple, con final impactante aunque sin mucho trasfondo, pero que tiene en su mayor virtud la innovación, que para eso decía nuestro HAMIJO Woody Allen que una película (sustituyan en este caso por corto) de éxito es aquella que consigue llevar a cabo una idea original.

Si después de verlo no tararean la canción durante algún tiempo es que, indudablemente, sus cerebros están dañados.




PD: Aprovechar esta entrada también para felicitar a Pedro por la magnífica idea de colocar el Pacman en la esquina inferior izquierda de la página, ¡qué gran iniciativa empresarial!, ¡y qué vicio!.