Hoy la segunda opción está más cerca que nunca. Hoy ha muerto en mí la idea de un equipo, la continuidad de un disfrute que me mantenía irrevocablemente alegre durante días. Porque, como ya he dicho, podría parecer irracional, pero ver al RM de baloncesto con un proyecto tan bonito, una estructura hecha y un entrenador con el que más que sentirte identificado, adoras, da una sensación muy parecida a lo que pueda ser la felicidad. Ya digo, irracional pero real. Y sin embargo, han venido a joderme, a mí y a tantos otros como a mí.
Porque la dimisión de Messina no sólo significa el fin del Madrid de baloncesto, tiene un fondo asquerosamente negro que tantas y tantas veces se ha repetido en la historia (no sólo en la deportiva). El puto poder de manipulación de la prensa. El dominio de chupópteros que hacen y deshacen a su antojo, que buscan el morbo y la carroña, que hacen primar el amiguismo y el peloteo a la subjetividad. Que meten presión, baza y leña al fuego, que hacen crítica negativa siempre de los mismos, y positivas de otros mismo. El cuarto poder, capaz de mover las fichas de un tablero de ajedrez donde el trasfondo es la guerra o la política, imagínense donde el trasfondo es el deporte. Capaz de cansar a un profesional, a un tío brillante e inteligente, un ganador, alguien que lo ha conseguido todo en su mundo, que es respetado por todos y cada uno de los que realmente están internos en el mundo de baloncesto. Un señor. Un caballero derrocado por cansancio, harto de críticas sin fundamentos, harto del vomitivo ambiente que es capaz de crear una de las instituciones con más dominio en este país de paletos. El Marca. El periódico más leído a años luz del segundo (el As), con este dato queda todo dicho.
No sólo ganan los malos, ganan los poderosos. Ganan porque siempre han ganado, y porque seguirán ganando. Porque dirigieron, dirigen y dirigirán el mundo a su antojo. Colocarán a su voluntad a cada uno en su sitio, y el mundo seguirá tragando la mierda que emana el cuarto poder, que no es tanto cuarto poder como primero.
Y han conseguido algo que me duele profundamente. Afectar a un hobbie, a una pasión. Porque cuando uno sabe que las cosas verdaderamente importantes están difíciles pero ha de continuar con ellas por eso mismo, por importantes, no queda más remedio que aferrarte a lo que puedes, a lo que te gusta y se puede cumplir sin tanta complejidad. Eso ya no es posible en mí, han roto mi pasión, han destrozado la idea que tenía del Real Madrid de baloncesto. Han hecho que a partir de ahora algo que llevo siguiendo desde que tengo uso de razón se convierta en algo intrascendente para mí. Han borrado del mapa las alegrías que me llevé y las que aún no me he llevado. Han conseguido que deje de ser de mi equipo y que respete y quiera mucho más a la persona que a la institución. Se acabó. He dejado de ser del RM de baloncesto. Han matado mi pasión.
Buena suerte Ettore. El club nunca te mereció.






