Ahora sólo andaba soportando la dureza de cada llamada, el incesante ring-ring que era peor que el recuerdo. Era la representación del dolor. O lloraba cuando no sonaba el teléfono o lloraba más aún cuando sonaba. No quería escucharlo pero tampoco quería que dejara de sonar. Era la situación más dura que había vivido y no parecía que fuese a tener fin, porque yo no estaba dispuesto a dárselo.
Pero me levanté obnubilado y sin querer cogí el teléfono. Y me convenció. Bueno, no me convenció. Yo entré en razón. Comprobé que toda aquella historia que yo me había montado no podía ser cierta. Me demostró que aquel día a esa hora ella no estaba allí, y me dijo que no se enfadaba por la duda porque me quería demasiado.
Así que parecía que todo iba a volver a la normalidad. Sin embargo se había cultivado el odio, y el perdón por lo no hecho ya no era cuestión de voluntad. Ya todo se había vuelto imposible.

Hasta las tres últimas líneas, creía que era la delcaración pública de que echas de menos a MC (cómo quiere Curro a su novia!).
ResponderEliminarMe recuerda muchísimo al final de 1984...
...Se había cultivado el odio... y el perdón por lo no hecho ya no era cuestión de voluntad... todo se había vuelto imposible...
Si MC te ha dicho que no se enfada por la duda, significa que te ha puesto los cuernos de verdad. Déjala, rápido.
ResponderEliminar...
:D
Tanta introspección podría ser una clase de interiorismo mental. Muy bien descritos los sentimientos, sí. Ha molao.
Lo que más me ha seducido es la relación que mantiene con el teléfono, me parece que le da al aparato tanta importancia que se vuelve protagonista de la historia, casi tanto como lo es de nuestras vidas en algunas ocasiones. Mu bien traído.